¿QUIÉN SOY?



Me llamo Sandra, tengo 32 años y soy madre de dos niñas maravillosas: Aina, de 5 años, y Deva, de 2.
Desde que me convertí en madre, entendí algo que muchas mujeres vivimos en silencio: la conciliación, tal y como está planteada, no era real para mí.

Trabajar fuera de casa 8 horas, sumar el tiempo de transporte y, después, intentar estar presente como madre… no encajaba. Quería acompañar a mis hijas en los momentos importantes, incluso en los más básicos, como cuando se ponían malas. Durante años viví a base de vacaciones forzadas, excedencias y reducciones de jornada, mientras mi salud mental se iba apagando poco a poco.

Hasta que decidí parar.
Decidí dejar atrás la vida laboral tal y como la conocía y empezar algo propio. Algo que me permitiera ser la madre y la persona que quería ser, sin renunciar a tener un sustento económico. Pero, sobre todo, algo que tuviera sentido para mí.

Y no podía ser de otra manera: tenía que ser personalizado.

Siempre he creído que los regalos personalizados son los más especiales. No se compran “porque sí”. Se crean con amor, con intención, pensando en una persona concreta. Son detalles que hablan, que cuentan historias.

Así nació Bordándote el Alma: un lugar donde encontrar el regalo perfecto para alguien importante.
Las sudaderas con foto —ya sean de pareja, de una mascota o de un recuerdo especial— no son solo prendas: son historias bordadas, recuerdos que emocionan y acercan a momentos que queremos guardar para siempre.

Los productos para bebé se hacen con un cariño todavía más especial. La llegada de un bebé al mundo es uno de los momentos más mágicos que existen, y poder regalar algo personalizado, incluso antes de que llegue o justo al hacerlo, es una forma preciosa de decir “ya eres único”.

Cada producto que sale de Bordándote el Alma está pensado para sorprender, emocionar y llegar al corazón de quien lo recibe.

Esta marca ha sido mi salvación.
Lo que necesitaba para volver a sentir que mis días tienen sentido, que soy mujer y persona además de madre. Y, al mismo tiempo, me permite ser exactamente la madre que siempre quise ser.